Aprendiendo a ver el lado bueno de las cosas

Sí, lo sé. Actualmente todos estamos pasando por momentos complicados y difíciles. Parece que por culpa del temporal que tenemos ahora, cuesta bastante ver el lado bueno de las cosas. Lo que está claro es que nadie dijo que esta vida fuera sencilla, que fuera toda de color de rosa y que lo tuviéramos todo a nuestro alcance. Nadie dijo que no nos tocaran vivir momentos dolorosos, nadie dijo que conseguir nuestros sueños y objetivos fuese pan comido. 

Y nadie dijo, que al intentar alcanzarlos lo hiciéramos a la primera sin equivocarnos en el camino. Y por supuesto, nadie dijo que todas las personas de este mundo fuesen buenas y que iban a apoyarnos siempre. ¿A cuántas personas la vida les ha dado un par de bofetadas? ¿Cuántas personas se han visto en la situación de sentir una traición por una persona increíblemente querida? ¿Cuántas personas han pensado alguna vez que ya no pueden más y que están exhaustas de luchar cada día? Personalmente, pienso que muchas.

Pero, dejadme que os diga una cosa. Esas situaciones están a la orden del día. Desgraciadamente, muchas más personas de las que queremos son despedidas de su trabajo con la absurda excusa de... "es que como fuiste el último en entrar, hemos pensado que es justo echarte a ti primero". Y se quedan más anchos que largos. 

Desafortunadamente, hay miles y miles de jóvenes esperando el trabajo por el que tanto han estudiado y se han esforzado, mientras que quizás, ese empleo en concreto es ocupado por el sobrino del jefe que no tiene ni idea de cómo desempeñar su labor. Y esos mismos jóvenes se ven obligados a irse de su país, lejos de su familia, de sus amigos, de sus seres queridos. Única y exclusivamente porque no ven ni una mísera oportunidad aquí.

Desafortunadamente, a muchos de nosotros nos han herido alguna vez en nuestra vida. O puede que muchas. Ha resultado que esa persona a la que considerabas una de las más importantes (ya sean parejas, amigos, miembros de la familia...) te da la espalda en el momento que más lo necesitabas, te das cuenta que ha jugado con tu cariño, con tu amistad, con tu amor, con tu lealtad. 

Por fin, eres consciente de la peor manera, que has perdido todo tu tiempo con esa persona que parecía ser especial. Y entonces, es ahí cuando todo tu mundo empieza a dar vueltas y tienes la inevitable sensación de que se va a caer en pedazos. Posiblemente, no tengas ganas de nada, te sientas hundido, cansado, decepcionado y en algún momento, piensas que posiblemente la culpa ha sido tuya de lo que ha pasado. Pero obviamente, no podrías estar más equivocado, aunque tú eso todavía no lo sabes.

Estas situaciones y muchas más, pasan cada día. Cada día, muchas personas son despedidas de su empleo. Cada día más jóvenes se marchan de su país en busca de oportunidades para ganarse como puedan la vida. Y cada día, muchas personas sufren lo que llamamos el desamor o la pérdida de una gran amistad. Está claro que son situaciones duras, que son situaciones complicadas y que son momentos difíciles para todos. 

Pero, ¿y si llegáramos a ver el lado bueno de las cosas? Ojo, ver el lado bueno de las cosas no significa que todo vaya a ser más fácil y que nada nos vaya a doler. Ver el lado bueno de las cosas, no quiere decir que nos volvamos inmunes a los obstáculos que nos quiera plantear la vida. Aprender a ver el lado de las cosas significa que hay que buscar otra perspectiva. Que hay que mirar esas situaciones desde otro ángulo.

Que te echen de tu trabajo después de no sé cuántos años, obviamente no es bueno. Y más si tienes una cosa que pagar y una familia. Estamos de acuerdo. Pero en ese momento, tienes que ser capaz de pensar en algo diferente. Puedes seguir buscando empleo en otras empresas, en otros sectores. O puedes dedicar el tiempo a emprender, a ti mismo, a tu familia y a las cosas que te gustan. 

Sí, vale, ok, emprender no es sencillo. Pero quizás sea la mejor oportunidad ahora mismo. Seguramente tengas en la cabeza un montón de ideas que algún día soñabas con desarrollar y llevar a cabo. ¿Por qué no te pones a ello y empiezas poco a poco? Quizás, llevas tiempo dándole vueltas a estudiar algún curso, a apuntarte algún taller, o simplemente has pensado en ampliar tu formación. Quizás, ahora sería el mejor momento. La idea anterior, también va por los más jóvenes. 


Desgraciadamente, terminar una carrera no te da el privilegio de encontrar en un par de días trabajo. Hay que intentar abrir un poco la mente e innovar. Trabajar no siempre significa depender de un jefe, o de una empresa. Quizás, haya otras opciones más creativas para ir empezando e ir cogiendo experiencia en cada sector. Y puede, que dentro de unos meses, esas ideas a las que no dabas muchas esperanzas y que no tenías mucha fe en ellas,  se conviertan en el empleo de tu vida. 
Sé que es desesperante tener una vida por delante y que no te den ninguna oportunidad para comprobar todo lo que uno vale. Sé que es estresante tener ganas y ánimos para trabajar y que no te dejen. Por eso, intentadlo de otro modo. Visitad páginas de Internet sobre proyectos de vuestra área, barajad la idea de crear un blog o un espacio donde escribir vuestras ideas, vuestras opiniones. Quizás eso, sea mejor que trabajar para un empresario tarado que os ofrezcan condiciones y un salario lamentable.
Y para aquellos corazones rotos (y con corazones rotos no me refiero únicamente a los enamorados, sino a los amigos y posibles familiares también), os han hecho daño, lo sé. Y duele, duele muchísimo. Os preguntaréis cómo puede a ver personas así, por qué os han hecho esto si no os lo merecéis. Exacto, no os lo merecéis. Pero quizás, para llegar a esa conclusión tengan que pasar algunos días para que os deis cuenta vosotros mismos. 
Habrá relaciones que se rompan, habrá amistades que se dejen de lado, habrá familiares que no se comporten como tal. Pero lo que es cierto es que la vida sigue, que hay personas que son increíbles y otras que no lo son tanto. Algunas que te brindan su apoyo de verdad y otras que únicamente están en los buenos momentos que tenemos. Lo que no podemos permitir es que esas decepciones nos encierren en nosotros mismos, nos impidan conocer a toda esta gente que seguramente merezca la pena conocer.
Aprendamos a ver el lado bueno de las cosas. Ese lado bueno que nos puede abrir puertas a situaciones maravillosas e inesperadas. Ese lado bueno que puede hacer de nosotros personas comprometidas con los demás y con nuestros sueños. Ese lado bueno que hace darte cuenta que tú vales mucho, que tienes un montón de habilidades que enseñarle al mundo. 
Ese lado bueno que te ayuda a darte cuenta que quizás estar sólo por un tiempo, no es nada malo e incluso a veces necesario. Ese lado bueno que te enseña a no perder la confianza en los demás a pesar de haber sido herido en distintas ocasiones. Ese lado bueno que explota una creatividad, entusiasmo e ilusión que posiblemente en tus días anteriores los tenías dormidos. Sí, es verdad, la vida a veces es muy dura, pero está en nuestras manos hacerla un "poquito más blandita".

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