Hazme caso, no dejes que los demás te amarguen la vida

¡Muy buenas, gente positiva! Espero que estéis todos bien y no completamente derretidos por este calor insufrible. Posiblemente, alguna vez en vuestra vida habéis conocido a personas increíblemente negativas y que hacen que tú lo estés, que están siempre tristes, que no tienen empatía, respeto ni tolerancia y que parece ser que la inteligencia emocional no es su punto fuerte. Los expertos utilizan la etiqueta "gente tóxica", pero para mí son simplemente personas que nos quieren amargar la vida. 

Partimos de la base de que todos somos seres humanos y podemos tener días buenos, días regulares, días malos y días peores. Que tenemos derecho a sentirnos tristes e incluso tener una perspectiva negativa sobre ciertas cosas. Tenemos que ser conscientes de que a través de la tristeza y del llanto también aprendemos muchísimo, nos desahogamos y nos fortalecemos. Cada persona es libre de ser cómo quiera ser y de elegir la actitud que quiera. Eso sí, mientras no dañe a los demás.

¿Qué quiero decir con esto? Pues que si hay alguien que por cualquier motivo está siempre triste y no hiere ni se mete con nadie es su decisión y hay que respetarla. Pero si por el contrario, se ha adoptado esa actitud y perjudica a las personas que hay alrededor sí que habría que hacer algo. Afortunadamente, yo no he tenido que tratar con nadie así, pero tengo muchos amigos que sí han vivido la experiencia y todos están de acuerdo en que es muy cansado, agobiante y doloroso. 

¿Qué podemos hacer cuando una persona intenta amargarnos la vida o influirnos con su negatividad? Después de investigar mucho, he decidido mencionar y destacar 5 formas de evitar que alguien que no merece la pena nos complique la existencia. ¡Ah! Me encantaría saber qué haríais o que habéis hecho vosotros en estas situaciones. ¿Habéis conocido a muchas personas irrespetuosas y negativas y que han intentado influir o crear malestar en vosotros? 

1. Reconocer a las "personas tóxicas". 
Las personas tóxicas se caracterizan porque siempre están tristes o enfadadas, se quejan por casi todo, no buscan soluciones a los problemas, gritan, tienen faltas de respeto y no tienen ni empatía ni tolerancia. Por eso, si estamos en un lugar de trabajo, en la universidad o en cualquier otro lugar, lo mejor es observar nuestro entorno y fijarnos en el lenguaje no verbal de la gente. Os pongo un ejemplo: imaginad que siempre vamos a la misma tienda a comprar el pan y que el dependiente todos los días está enfadado y muy pocas veces nos saluda y es educado. ¿Cómo nos hace sentir eso? 

Ahora imaginemos en el caso contrario: el dependiente de la tienda a la que siempre vamos a comprar es educado, alegre y siempre es muy simpático con las personas que entran en el local. ¿Cómo nos hace sentir esto? Obviamente, la primera persona nos va a crear cierto malestar transmitiéndonos su mal humor. Sin embargo, con el segundo dependiente, seguramente salgamos con una sonrisa y energía positiva de la tienda. 

2. No hay que tratar de cambiar a la gente
¿Qué quiero decir con esto? Pues lo que comentaba antes. Una persona que es negativa y está triste todos los días, pero no hace daño a nadie ni hiere a los demás tendrá sus motivos para estar así y hay que respetarlo. En estos casos, podemos tratar de hablar con él, preguntarle, escucharle y hacerle saber que cuenta con nuestro apoyo. El problema es cuando se ha elegido tener esa actitud todos los días y se ofende y critica sin ningún sentido a los demás. 

3. Mirar siempre el lado positivo
En muchas ocasiones, las personas tóxicas quieren hacer sentir inútiles y poco valoradas a otras. Frases como "tu no vales nada", "no sé por qué haces eso si no lo vas a conseguir", "no sirves para nada", están a la orden del día. Obviamente, todo tiene un límite. Y si lidiamos a menudo con personas así puede que sea mejor alejarnos antes de que perdamos la paciencia y nos enfadamos. Como respuesta a los comentarios negativos y ofensivos anteriores podemos responder: "bueno, si me equivoco habré aprendido de mis errores", "estás muy equivocado. Sirvo para muchas cosas"o "no estoy de acuerdo contigo. Creo que con mi esfuerzo sí que lo conseguiré". 

4. Tomar decisiones y aprender a decir "no". 
Otra de las características de las personas que quieren intentar amargarnos la vida es que se aprovechan de la bondad, empatía y solidaridad de los demás. Piden favores, y favores, y favores, y muchas veces siempre se tiene que hacer lo que ellos digan porque pueden llegar a tener episodios de ira o tristeza. Ante esto, no hay que tener miedo a tomar nuestras propias decisiones ni a decir que no. Y ni mucho menos tenemos que sentirnos culpables al negarnos a hacer algo que nos piden o bien porque no nos apetezca o porque no podamos. De esta forma, evitaremos que nos manipulen y que jueguen con nosotros. 

5. ¿Lo mejor es alejarse? 
Depende de muchísimas cosas. Evidentemente, si a pesar de haber hablado un montón de veces con esa persona negativa que nos hace daño y no ha hecho intenciones de cambiar alguna actitud, sí, desde mi punto de vista lo mejor es alejarse para que no nos puedan causar más malestar y dolor. Cabe destacar, que convivir con personas así es increíblemente cansado, agotador y va eliminando poco a poco nuestra energía positiva e ilusiones. No olvidéis que lo más importante es que estemos bien, a gusto y en sintonía con nosotros mismos. 

No pretendo ir dando consejos a nadie, pero hoy hacedme un poco de caso: no dejéis que nadie os amargue la vida. 

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