Niños altamente sensibles: la clave para un mundo mejor


Años atrás, no se sabía nada de la alta sensibilidad. Era un concepto prácticamente nuevo para los profesionales de la psicología y de la educación. Afortunadamente, ahora y tras muchas investigaciones y documentación, se le da la importancia que merece.

En el día de hoy, me ha parecido interesante hablar de los más pequeños, porque ellos sin duda alguna, también pueden desarrollar una sensibilidad muy elevada. ¿Esto debería ser algo malo? No, no tendría que ser nada malo si los padres y las familias sirvieran de apoyo, comprensión y guía para el niño.

Dicen las investigaciones que más de un 20% de las personas pueden ser altamente sensibles e incluso no saberlo. En ese 20% también se encuentran los niños. Niños que en muchas ocasiones han sido etiquetados de quejicas, de exagerados, de irritables y con un sentido del miedo y del temor bastante alto, esto quiere decir, que según algunos, no les gusta a hacer cosas nuevas ni vivir experiencias distintas a las que vienen viviendo cada día.


Lejos de todas esas palabras sin sentido (me refiero a quejicas, irritantes y miedicas), los niños altamente sensibles ven el mundo de una forma completamente diferente y bella  de los que no lo son. Y por supuesto, no tienen que ser catalogados de ninguna manera. Y ni mucho menos de forma ofensiva.

Ellos son de sentimientos y de emociones puras. Son capaces de emocionarse con una canción, con el final de un cuento, con una película o con un "te quiero" de sus padres. Son niños que desarrollan la empatía en edad muy temprana. Rápidamente se ponen en el lugar del otro, y si otra persona cercana a él o no tan cercana lo está pasando mal, ellos también sufren. Habitualmente, no les importa compartir sus cosas con los demás y tienden a ayudar mucho a los compañeros y personas que más lo necesitan.

También, son muy intuitivos, pueden darse cuenta velozmente del estado de ánimo de sus seres queridos tan sólo por una mirada, por un gesto o por una expresión. Además de eso, tienen el sentido de la justicia increíblemente alto y enseguida pueden detectar cuando se está llevando a cabo una injusticia con alguien. Y hasta puede que, a su manera, intentaran impedirlo.

A simple vista, ser altamente sensible no parece tener nada malo. Y la verdad no tiene por qué tenerlo, pero en los casos en que esta característica no sea comprendida por las familias y por el niño, puede provocar problemas en su día a día. Por ejemplo, sí que es cierto que si alguien les rechaza o les discrimina, ellos lo sienten de forma mucho más profunda que los demás. Y esto, puede llegar a causar depresiones infantiles, ansiedad, estrés, problemas de sueño, terrores nocturnos, pesadillas...


Por otro lado, la alta sensibilidad no comprendida también puede provocar que en un futuro estos niños sean personas inseguras, con poca confianza en sí mismas y con una autoestima habitualmente baja. Evidentemente, esto no tendría que pasar si los padres y las personas más cercanas al niño ayudaran a que él se acepte tal y cómo es.

Pero, ¿qué más podrían hacer para guiarles en el camino?

La creatividad es algo bueno.
¿Por qué no fomentarla? enseñarles algún tipo de actividad con la que tengan que utilizar la imaginación. De esta manera, los niños se encontrarán más relajados, divertidos y a su vez estaremos trabajando con su autoestima al hacer cosas que realmente les gustan y con las que se sienten bien.

Hacerles conscientes de que habrá momentos malos
Esto quiere decir educarles en la adversidad. Habrá personas que no entiendan lo que es la alta sensibilidad, habrá niños que les digan cosas ofensivas por ser cómo son. La labor de los padres está en hacer entender a sus hijos que no tienen por qué sentirse dolidos ante esas acusaciones y mostrarse tal cuál es en cada momento.

En ser distinto está el poder
Los niños altamente sensibles llegan a la madurez con una edad temprana. Y se dan cuenta rápidamente que a veces no son igual que los demás. Y esto, puede que no lo entiendan y que se sientan desplazados. Sería convenientes explicarles que, ser distintos a los demás no es nada malo y que en muchas ocasiones es algo importante y muy bueno que se debería destacar.

No agobiarles con las relaciones sociales
Los niños altamente sensibles no son ni introvertidos ni tímidos ni poco sociales. Quiero decir que, un niño también puede ser introvertido sin tener la sensibilidad elevada, y también puede ser tímido e incluso poco social. Ser altamente sensible no va vinculado a las características anteriores. Por eso, lo ideal sería que los más pequeños eligieran sus propias amistades cuándo y dónde a ellos les apetezca más. Atosigarles con que conozcan a niños de su edad podría provocar malas reacciones e incluso hacer que se sintieran acorralados al ver a tantos niños que no conoce. Hay que dejarles su espacio y su tiempo.

Hablar de las emociones y los sentimientos no es nada malo
Los padres y el resto de la familia tienen que hacerles ver a los niños que expresar y comunicar la tristeza, la alegría o el descontento con alguna situación no es nada malo, sino todo lo contrario. Hablar de sus propias emociones ayudará al niño a poder identificar las suyas y las de los demás con mayor seguridad. A su vez, identificar las emociones será muy importante para que las pueda entender y comprender.

Cabe destacar que, los niños altamente sensibles ni son más débiles, ni son más fácil de manipular y tampoco tienen menos personalidad ni iniciativa. De hecho, se ha podido comprobar que los niños sensibles posiblemente sean grandes líderes de equipo en su futuro. Grandes líderes porque serán personas comprometidas, auténticas, emotivas, justas y con una gran empatía hacia los demás. 

¿No deberían ser así todos? Personalmente creo que los niños altamente sensibles son la clave para que al menos futuras generaciones tengan un mundo y una sociedad un poquito mejor de la que tenemos ahora. Quizás, aquellas personas que les tachan de quejicas, de exagerados y de irritables, podrían pensar que sin sensibilidad, los seres humanos estarían perdidos.

1 comentario

  1. Me ha gustado mucho tu artículo sobre niños altamente sensibles. Tomo nota. Gracias por el artículo, Mel.

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