Una visión diferente del TDAH

Desde que empecé mis andaduras con el Grado de Pedagogía, me he convertido en una persona mucho más crítica e investigadora. Sobre todo en temas relacionados con la educación, con necesidades educativas especiales y en general con la evolución de las personas a lo largo de la vida. 

Por si fuera insuficiente, yo todavía quería seguir aprendiendo, seguir leyendo artículos y poder escribir sobre lo que más me gustaba y decidí crear un blog para compartir mis ideas con la gente. Y eso quiero hacer hoy con esta entrada, compartir la que era mi idea sobre el TDAH, Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad.

A decir verdad, siempre me ha llamado mucho la atención este tema. He estado muy pendiente sobre estrategias, nuevas metodologías para aplicar con estos niños/as, evaluación, cómo tratar las emociones con ellos, lecturas recomendadas sobre el trastorno y un largo etc. Desde que llevo investigando, dos han sido mis páginas principales en cuanto a búsqueda de información y noticias: www.fundacióncadah.org y www.tdahytu.es.


La primera explica lo siguiente del TDAH: “Es un trastorno neurobiológico de carácter crónico, sintomáticamente evolutivo y de probable transmisión genética que afecta entre un 5 y un 10%  de la población infantil, llegando incluso a la edad adulta en el 60% de los casos. Está caracterizado por una dificultad de mantener la atención voluntaria frente a actividades, tanto académicas como cotidianas y unido a la falta de control de impulsos. Las manifestaciones o características de este trastorno se relacionan con los siguientes comportamientos:
-Su actividad motriz les lleva a levantarse continuamente de su asiento, charlar con sus compañeros…
-Su dificultad de concentración les hace distraerse fácilmente, llevándoles más tiempo de lo normal a la ejecución de tareas escolares y a obtener unos resultados académicos bajos.
-Su impulsividad les suele llevar a un deseo de terminar las tareas lo más rápido posible, lo que provoca que cometan errores.
A todas las características hay que sumarles el alto grado de frustración que les produce el no realizar las tareas con la misma rapidez que sus compañeros”.
La segunda página dice que “el TDAH se trata de un trastorno de carácter neurobiológico originado en la infancia que implica un patrón de déficit de atención, hiperactividad, y/o impulsividad, y que en muchas ocasiones está asociado a otros trastornos. Las causas del TDAH se deben a factores principalmente genéticos y ambientales.”
Las dos fuentes de información están altamente documentadas sobre el tema con opiniones de pediatras, psiquiatras, psicólogos y demás profesionales de la salud que hablan claramente de que el TDAH es un tipo de trastorno que tiene que ser diagnosticado, contar con una intervención adecuada a las necesidades de cada persona y de una evaluación. Y en algunos casos, si el trastorno está muy avanzado o no se ha conseguido avanzar en la terapia, los pacientes pueden llegar a medicarse para controlar de esa manera la impulsividad e hiperactividad.

Debatiendo sobre el TDAH con profesionales
Con toda mi buena intención de saber más sobre este tema, me puse a investigar entre grupos de redes sociales, contactando con profesionales de la educación y de la salud para hacerles una pequeña entrevista sobre el TDAH. Afortunadamente, encontré a personas muy cualificadas que decidieron echarme un cable.
Primeramente, Evelyn escritora de la página Cambiemos el Mundo, Cambiemos la educación y educadora especial, después Judith Mercedes Fernández, psicóloga y escritora del blog AulaEdem y por último Raquel González, graduada en Pedagoga y especialista en Terapia Cognitivo y Conductual en la Infancia y Adolescencia. Cuando a las tres les quise preguntar sobre el trastorno, todas me dijeron lo mismo: "tengo mis dudas al decir que los niños nerviosos, insistentes y con falta de atención tengan un trastorno o una enfermedad".
Perdonad, ¿me lo podéis repetir? ¿Cómo no va a existir un trastorno por el que los niños se medican y tienen que ser tratados por psiquiatras, pediatras y psicólogos? Y todas me empezaron a mandar información, artículos muy valiosos y expresándome así su opinión. Me dispuse a leer toda la documentación que tenía en mi poder: Neuropsicología Educación¿Falta de interés o falta de atención?La verdad sobre el TDAH y finalmente supe que algo fallaba en mi cerebro. Me di cuenta, que posiblemente el trastorno no existiera y que simplemente pudiera ser una falta de interés de los niños.


En mis investigaciones sobre el tema encontré que el psiquiatra que “descubrió” el TDAH confesó antes de morir que era una “enfermedad ficticia”. Sí, amigos. El semanario alemán Der Spiegel, en un artículo que hablaba de las enfermedades mentales en Alemania, dijo que a sus 87 años el Dr. Leon Eisenberg explicaba que el trastorno por déficit de atención e hiperactividad no existía y que como comentaba antes, era una enfermedad completamente inventada.
Y he aquí la pregunta del millón de dólares; ¿si no existe dicha enfermedad por qué las franquicias farmacéuticas reparten medicamentos afirmando que controlan el trastorno? ¿Por qué los psiquiatras siguen recetando estas pastillas? Porque habiendo leído los artículos arriba mencionados estoy totalmente de acuerdo con lo que dice el catedrático y autor del libro “Volviendo a la Normalidad” Marino Pérez; “El TDAH no existe, y la medicación no es un tratamiento sino un dopaje.”

¿La educación ha sabido adaptarse a las necesidades reales de los niños?
¿Es que a la psiquiatría, ciencia que supuestamente estudia la salud mental de los individuos e intenta ayudar a las personas con determinados problemas, le da igual agachar la cabeza y asentir todo lo que se dice con tal de recibir dinero en el bolsillo? Estamos hablando de las personas más vulnerables del mundo; los niños. ¿Es que ahora la vida de un niño entra en el comercio?  Y me pongo a reflexionar sobre lo que me dijo Evelyn una vez:
“Creo que todo va en que los educadores y la educación en general no han sabido adaptarse a las reales necesidades de los niños ni a sus intereses. Como leí en un artículo una vez, "la atención no es algo que se exige o se demanda, sino que es algo que se despierta con motivación, creatividad, emoción y muchas otras cosas".

Para muchos educadores que tienen 30 alumnos por darte un ejemplo, cuya meta es que todos los niños estén sentados sin moverse esperando lo que estos tienen para decirles , es mucho más fácil suponer que los alumnos que no les atienen o "no ponen atención" poseen TDAH, en vez de hacer un mea culpa y preguntarse qué tal vez sus alumnos o un porcentaje de sus alumnos no atienden simplemente porque ellos no han sabido motivarlos y no han despertado ese algo que haga un CLICK en cada uno de ellos.
En el tiempo que desempeñé como educadora, tuve uno o dos casos en los que supuestamente mis alumnos tenían dicho trastorno. En ese momento no manejaba información extra sobre el tema como ahora; solo la información que manejaba la mayoría, lo que me habían enseñado en la universidad, lo que escuchaba a partir de otros...
Sin embargo ahora miro atrás y me doy cuenta que tal vez el problema no eran mis pequeños alumnos, sino que era yo la que simplemente se había dejado llevar por los modelos educativos impuestos, sin si quiera haber reflexionado al respecto. Ahora lo hago y estoy contenta por esto. Si en cierta manera yo abrí los ojos, espero ayudar a otros a que también lo hagan.


En conclusión creo que el asunto no es si existe o no dicho trastorno, la tarea es que los educadores y las personas relacionadas con el ámbito educativo aprovechen estas instancias para reflexionar sobre su propio trabajo de adentro hacia afuera y no echarle la culpa o buscar excusas o respuestas afuera...”

¿Y qué hay de la sociedad?
¿Y si tiene razón? ¿Y si los educadores han sido los que han hecho sonar la alarma por falta de paciencia y competencias? Pensándolo seriamente, es muy fácil decir que un niño que no se ha sentado en media tiene hiperactividad, o que un niño que no presta atención padece el supuesto trastorno, cuando quizás lo que tenga es una falta de interés grandísima porque el profesor no aplique la metodología adecuada en clase. O simplemente como dice Judith Mercedes “si ha de haber algún enfermo lo está nuestra sociedad en su conjunto que patologiza personas con un objetivo económico-político.
Cada persona tiene un tejido neurológico específico. Los últimos estudios en neurociencia han investigado la estructura de los cerebros con TDAH, pero eso no hace que ellos padezcan una patología a ser tratada, sino que eso hace que esas personas requieran la construcción de un nicho adecuado a su neurotipo, como cualquier otra persona con otros rasgos. Es decir, una persona dinámica, extrovertida y social necesita un entorno que la acompañe”.
Evidentemente, y para dar paso a la entrevista de mi querida Raquel González, yo no estoy cualificada para decir si el TDAH existe o no. De lo que estoy segura es que muchos de esos diagnósticos que se hacen a niños/as pueden estar equivocados. ¿Y si son simplemente demasiado inquietos, demasiado insistentes o que les cuesta un poco centrarse en una cosa?
Además por lo que he averiguado no existe ninguna prueba para dar dicho diagnóstico, sino que se siguen las reglas de la normalidad de la sociedad. Lo que decía antes, ¿que un niño tarda más de diez minutos en sentarse? Tiene el trastorno. ¿Qué le falta un poco de concentración y atención en clase? Pues “lógicamente” tiene el trastorno.
Este post me ha servido para ver el TDAH de otra forma muy diferente a cómo lo veía desde un principio. Gracias a Evelyn, Judith y Raquel por vuestras magníficas colaboraciones y toda esa información que me habéis proporcionado. Me habéis ayudado muchísimo en esta investigación. Y ahora sí, os dejo aquí la entrevista que realicé hace unas semanas a Raquel. Ella es pedagoga y especialista en Terapia Cognitivo Conductual en la Infancia y adolescencia. Y cree fervientemente que el TDAH no es una enfermedad, ni un trastorno ni un síndrome, si no niños con falta de interés y de concentración.
Entrevista a Raquel González 
¿Qué dice la teoría sobre el trastorno por déficit de atención e hiperactividad?
Si no me equivoco, la teoría nos dice que es un “Síndrome” conductual (pongo síndrome entre comillas porque en mi opinión es excesivo categorizarlo así). Al ser conductual, se trata de un trastorno del comportamiento que se caracteriza por períodos más o menos largos de distracción o falta de atención e incluso conductas impulsivas, afectando a la estabilidad emocional y movimientos motores, es decir, que es un “síndrome” relacionado con la hiperactividad.
Según tu experiencia, ¿qué características tienen estos niños?
Según mi experiencia, la mayoría de estos niños son personas muy inquietas, activas. Realmente les cuesta mantener la atención, por ejemplo, al hacer sus deberes de clase y se distraen con gran facilidad. Por otro lado, son niños que para nada carecen de inteligencia. Todo lo contrario, a mi me asombra los razonamientos de algunos de ellos. En especial, el niño con el que trabajo ahora, es un niño muy inquieto y le cuesta mucho centrarse a la hora de hacer matemáticas o spelling (deletrear palabras). Refiriéndome ahora a la inestabilidad emocional, veo que es un niño sensible, pero como puede serlo cualquier otro niño “ordinario”, y también es muy cabezón, pero eso también puede serlo otro niño cualquiera.
En tu trabajo, ¿qué rutinas sigue cuando te encuentras con estos niños?
Realmente creo que no hay una rutina específica para este tipo de niños. Hay que ser paciente y no desesperarse. En mi caso, todas las tardes a la vuelta del colegio, nos sentamos y yo le explico cuales son nuestros planes para esa tarde. Obviamente se queja porque hacer deberes le supone el mayor aburrimiento que puede existir, pero hay que explicarle que debe hacerlos porque es algo bueno para él. 
Cuando empezamos los ejercicios suelo explicárselos y el tarda bastante en comenzar y entonces siempre viene la misma pregunta: “¿En qué piensas?” o “Puedes preguntarme lo que tú quieras”. Creo que es fundamental establecer una relación de apoyo y seguridad y después motivarlo y estimularlo para que se concentre. Incluso hacer de los deberes un juego: “Vamos a poner un minutos o dos para hacer esta suma, a ver si superas la marca de la anterior suma. Y estoy segura de que si porque eres muy inteligente y muy rápido”… No es que se trate de hacerlo rápido o lento, si no que se concentre en una cosa y la realice.
¿Qué es lo primero que habría que trabajar?
Creo que deberían entrenar la concentración y una técnica que parece estar muy en auge es la meditación para ello, aunque yo no la he puesto a prueba. El hecho de que sean inquietos o muy activos, a mi no me parece un problema, pero si las grandes faltas de atención ya que eso deriva en un problema cognitivo a largo plazo. 
En mi caso, el niño ha tenido un desarrollo cognitivo más lento que sus compañeros de clase, y la falta de atención creo que es un factor clave para ello. Quiero aclarar, que no hablamos de faltas de atención como las que puede tener cualquier alumno en un aula porque se aburre y deja de prestar atención, si no en una falta de atención en mayúsculas. Pueden quedarse mirando para el papel 20 minutos sin saber todavía que es lo que deben hacer o quizá, pensando en otras cosas.
¿Crees que estos niños deberían ser separados de sus compañeros para tener un aprendizaje diferente?
Pienso que no, eso supondría categorizarlos definitivamente. En mi opinión, la solución está en los estímulos dentro y fuera del aula, y creo que la educación actual no está preparada para encontrarse con alumnos diferentes. Todos son medidos por la misma vara y eso, hoy en día, es inconcebible… Como experiencia personal: Yo he ido a reuniones de profesores en lugar de los padres del niño, y algunos profesores me han dado a entender que no es lo suficientemente listo para estar en esa clase. Me parece, que sí hay un problema, y no es el que tienen estos niños… Es cierto que son muy activos y que les cuesta concentrarse más que al resto pero eso no significa que sean “tontos”.
¿Qué actividades recomendarías como pedagoga para hacer con ellos?
Recomendaría actividades en familia, en primer lugar, para que los padres desarrollaran las habilidades de llevar este tipo de casos en casa también. A parte, creo que sería bueno trabajar con los niños la concentración, y trabajar mediante el reforzamiento positivo.
Hay una actividad que se trata de hacer una especie de planning mediante las siguientes preguntas: 1) ¿Qué es lo que debo hacer? Ej. Portarme mejor 2) ¿Cómo puedo hacerlo? Ej. Haciendo mi cama todos los días 3) ¿Ha tenido buen resultado? Ej. Sí/No…. En caso de que la respuesta sea no se vuelve a plantear un plan diferente hasta encontrar la forma efectiva de conseguir los objetivos. Es bueno que hagan cosas por si mismos.
¿Qué estrategias recomendarías a los maestros para que aplicasen en clase?
Una buena estrategia creo que sería la de mejorar los estímulos con paciencia. Esto suena un poco raro, pero es así. A veces, nos empeñamos en hacer teorías y actividades complejas cuando lo efectivo está en lo sencillo. Cuando uno de estos niños se comporta mal, creo que la mejor opción es hacerlos razonar o usar algún método estimulante para que reaccione de forma adecuada. Y por supuesto, necesitan sacarse todos los prejuicios y formarse mejor.
¿Crees que el Sistema Educativo está poco sensibilizado?
Desde luego. Pienso que el sistema educativo no está nada preparado para atender muchas de las necesidades con las que hoy nos encontramos. El sistema tiene un gran defecto y es el de querer educar a todo el mismo bajo la regla de la normalidad cuando en realidad, ninguna persona aprende ni entiende los conceptos de la misma manera. También debería abogar por olvidarse de la memorización y el meter información a montones en las cabezas de los niños, información que terminarán olvidando, porque no se interioriza. Necesitamos un cambio de perspectiva total.
¿Crees que una colaboración conjunta entre el niño, padres y profesores es el que debería seguir el departamento de orientación de los centros?
Siempre hay que colaborar con la familia. Son las personas que están con el niño en casa y es ahí donde hay que reforzar lo que en la escuela se trabaja. Yo no puedo tratar a un niño y esperar que mejore si en casa no siguen unas pautas. Obviamente no es obligatorio hacer lo que un pedagogo o psicólogo te manda pero si aconsejable, ya que el niño puede verse dividido y eso nunca es bueno…
¿Qué es lo que no tendrían que hacer padres y profesores en esta situación?
Menospreciarlo o tratarlo como si su problema fuera una maldición divina, ya que no lo es. Son niños como otros cualquiera, y no son para nada anormales. Creo que es un error muy común de los padres, llegar a consulta y hablar de ese problema como si fuera algo realmente horrible y como siempre sigo, los niños se dan cuenta de todo y pueden interiorizar ciertas reacciones de los padres u otras personas en su interior. Siempre hay que intentar hacer que se sientan bien con ellos mismos, reforzarlos positivamente.Y los profesores no deberían hacer categorizaciones… ¿Quién no se ha visto categorizado? Es algo que te acaba marcando, que se tatúa en tu visión de ti mismo, ya que te condicionan esas cosas. Eso no debería hacerse, bajo ningún concepto.

1 comentario

  1. Soy madre de un TDHA, esto se centra mucho en el ámbito escolar y no es así. Es el día a día, es para todo. Es muy difícil, es cierto que el sistema educativo es muy malo para ellos, pero para los demás también. Nosotros, los que tenemos hijos con TDHA sabemos lo que es. Y ya os digo yo que no es una enfermedad inventada por la industria farmacéutica, seguro que hay diagnósticos erróneos, como en cualquier otra patología.

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