Inteligencia Emocional: una herramienta clave para superar momentos difíciles

En los tiempos que corren, desgraciadamente, cada vez hay más personas diagnosticadas con depresión por el médico de cabecera. Y en muchas ocasiones cuando los fármacos no son suficientes recomiendan acudir a un profesional psicológico. Algunas personas sienten una verdadera necesidad por ajustarse y adaptarse a la sociedad y si no lo consiguen puede llevarlos a frustraciones, inseguridades y hacia un bucle de tristeza severa y permanente. 

Actualmente, estamos expuestos a una cantidad de cambios excesivos y está en nuestra mano aceptarlos tal y como vienen o lamentarnos por ello y estancarnos. Según la página web Dmedicina, la tristeza y la melancolía son dos sentimientos presentes en algún momento de la vida de la mayoría de las personas. Cuando el estado de ánimo de un individuo sufre sentimientos severos y prolongados de tristeza que afectan a su capacidad para relacionarse, trabajar o afrontar el día, la tristeza se convierte en una enfermedad denominada depresión.
La Inteligencia Emocional es la capacidad para identificar y gestionar nuestras propias emociones y entender y comprender las de los demás. Un buen conocimiento de las emociones puede ayudarnos a relacionarnos mejor con el resto de gente, conseguir nuestras metas, cumplir objetivos y facilitarnos la superación de obstáculos. No hay que olvidar que cada emoción (incluso las negativas) forman un papel muy importante en nuestras vidas y éstas podrían hacernos felices o por el contrario que caigamos en una tristeza aguda. Sin duda alguna, todo depende de la manera en la gestionamos lo que sentimos y nuestras emociones.

Entonces, ¿en qué puede ayudar la Inteligencia Emocional en un caso de depresión?

La Inteligencia Emocional puede ayudar a tomar consciencia de las emociones que se están sintiendo y aceptarlas. Serviría para asumir lo que está pasando, que por una causa se está triste y que no hay que avergonzarse por ello. Hay que destacar que la depresión es una enfermedad y que no es cosa de débiles ni de quejicas (como dicen ciertas personas).

Haber tenido una buena gestión de las emociones antes de la enfermedad podría ayudar a recordar las cosas que se hacían antes de haber caído en la depresión. Cosas que hacen sentir felicidad, plenitud, alegría y confianza. De igual manera, sería muy conveniente pensar en el lado positivo de las cosas y aprender de los errores.

La Inteligencia Emocional también ayuda a gestionar la autoestima. Una autoestima baja puede generar pensamientos negativos y un pobre autoconcepto lo que podría convertirse en frustraciones, inseguridades y falta de motivación y confianza y esto provocar la depresión. Ayudaría mucho que poco a poco se empezasen a realizar las actividades que sacaban lo mejor de cada uno antes de la enfermedad. Actividades motivadoras con las que se disfrutase en el día a día.

Tener una buena Inteligencia Emocional también enseña que pedir ayuda no es de débiles si no de valientes. Una persona en la que se confíe mucho, con la que se haya pasado momentos difíciles (y también agradables y divertidos) y que haya mostrado apoyo en todos los sentidos podría ser muy reconfortante para las personas que sufren depresión. De hecho, contar con una persona así también serviría para recordar los buenos momentos que se han pasado juntos y eso sería clave para la recuperación y superación de la enfermedad.

Ser emocionalmente inteligentes ayudaría a no hablar siempre de las cosas malas ni de las situaciones graves que han causado la depresión. Por una parte, es bueno expresar los sentimientos y lo que pensamos pero, puede llevar a momentos difíciles y graves si se hace de forma excesiva.

Con la Inteligencia Emocional se aprende a aceptar y vivir las cosas  según llegan y ayuda a adaptarnos a diferentes situaciones tanto afortunadas como desagradables. No somos adivinos y no podemos predecir lo que nos depara el futuro ni ver las cosas malas (ni buenas) que aun nos quedan por pasar, pero saber gestionar las emociones podría ayudar mucho a no lamentarnos y a sentirnos con fuerza y con ganas de seguir hacia delante. Recordar que éstas juegan un papel muy importantes en los acontecimientos que nos toca vivir.

Las emociones nos guían a la hora de emprender un cambio por voluntad propia. Cuando se está pasando por una depresión hay que pensar que se pueden tomar decisiones incorrectas, cometer errores y por eso equivocarse. Pero somos humanos y tenemos que aprender de ello. Aceptar los errores e iniciar el cambio correspondiente en la vida hará más sencilla la posible recuperación de las personas que padecen esta enfermedad.

La Inteligencia Emocional también enseña a dar importancia a los pequeños detalles de la vida. Por eso, las personas que están pasando por momentos difíciles o situaciones malas sería muy recomendable que pensaran en las cosas sencillas que la vida les ha dado y las oportunidades de mejorar que ha tenido durante los años. Podría servir de ayuda recordar los logros (por pequeños y sencillos que sean no dejan de ser logros) que se han conseguido.

Aprovecho para mostrar mi apoyo y animar (en la medida de lo posible) a las personas que están luchando y se están esforzando para superar la depresión. Que no piensen ni por un momento que ellos tienen la culpa de lo que les ha pasado ni que son ni mucho menos unos débiles ni unos quejicas. Y si hay alguien que os dice esas cosas, sería mejor que os alejaseis. Para mí, sin dudarlo ni un momento, sois todos unos/unas valientes. Tan sólo, espero que este post os haya servido al menos de utilidad. Así que... ¡a seguir luchando, campeones y campeonas!

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