No somos unos bichos raros por decidir estar solos

El otro día una amiga me llamó llorando al móvil (la verdad es que de primeras me dio un susto del carajo). Tras calmarse y relajarse un poco me contó que su familia se había enfadado con ella por decidir pasar las Navidades sin acudir a ningún evento familiar. Les explicó que no se encontraba en el mejor momento y que prefería no salir de casa en las fechas señaladas. 

Resulta que en vez de respetar su decisión y apoyarla en lo que fuese necesario, su familia decidió criticarla diciendo que era un bicho raro y que por su culpa iban a estar todos decepcionados y desilusionados. Por supuesto, no pudo faltar la palabra "egoísta" en la conversación que mi amiga tuvo con sus padres. Y digo yo, ¿es obligatorio acudir en Navidades a los eventos familiares si de verdad no nos apetece? Y digo yo, ¿tenemos que estar rodeados de gente sean las fechas que sean si no queremos? 

La tradición y el qué dirán. Una de las tradiciones navideñas es conseguir juntar a toda la familia para pasar los días de fiesta. Si no te apetece ir porque no te encuentras bien por el motivo que sea eres la oveja negra y llega la famosa y típica frase: "¿pero qué va a decir tú tía Amparito? ¿Y los vecinos? ¡Si es que no piensas más que en ti!" Y ahí está el qué dirán. Algunas familias dan más importancia a lo que van a pensar los demás que a disfrutar de verdad las fiestas en buena compañía. Y es ahí cuando aparece y sale a relucir el chantaje emocional. 

"Hijo, es que tu abuela se va a poner muy triste si no vienes". "Hija, es que tu madre tenía mucha ilusión. Seguro eso que te pasa no es nada y puedes hacer un esfuerzo de sobra". Y en muchas ocasiones las personas cumplen los deseos de los demás por encima de los suyos e incluso de su bienestar personal emocional y personal. Así que terminan estando en un sitio que no querían estar por hacer un favor a los demás y no defraudar a los seres queridos. ¿Qué provoca eso? Pues como es normal: malestar, incomodidad, desilusión...

Pero es que decidir estar solos no es un problema únicamente que se queda en no ir a eventos familiares en fechas señaladas. También influye en la vida personal de cada uno y os voy a poner un ejemplo para que lo veáis más claro: hace algún tiempo una amiga y su pareja decidieron dejar su relación de cuatro años. Hace una semana me mando un mensaje por WhatsApp preguntándome si era un bicho raro por haber decidido estar sola un tiempo y que según su madre sí que lo era. 



¡Por supuesto que no somos bichos raros por querer estar solos! Es más, hay veces que lo necesitamos muchísimo. No solo en relación a las parejas sino también con los amigos y familiares. Hay días que no nos apetece salir, que nos queremos quedar en casa solos viendo una peli o leyendo. Hay días que nos queremos dar tiempo únicamente y exclusivamente a nosotros mismos sin nadie más. Hay días que necesitamos pensar a solas, que necesitamos volver a encontrar el bienestar emocional que creíamos perdido. Y no pasa absolutamente nada por eso. 

No somos raros por querer pasar tiempo en soledad, no somos raros por no querer tener pareja y no somos malas personas por no quedar siempre con nuestros amigos y por no ir a ver a los familiares en las fechas señaladas. Pensar en nosotros mismos, en nuestros deseos y en nuestro bienestar es importante y está muy lejos de ser unos egoístas. Tanto en las fechas señaladas como en nuestra vida personal nosotros decidimos si queremos estar solos por el motivo que sea. Y esa decisión debería ser respetada por los demás: sin acusaciones, ni ofensas, ni obligaciones y sin chantaje emocional. ¿Es que ahora hemos perdido el derecho a elegir?


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