Pablo Fayos: "hay que escuchar a los niños de forma activa y tener en cuenta su opinión"


¡Hola, gente positiva! Hoy es un día muy especial. ¿Por qué? Porque tenemos la primera entrevista en Aprendiendo en Positivo. Hoy vamos a hablar con Pablo Fayos que junto con su mujer Eva, han creado un blog fantástico de crianza llamado Creciendo Sapiens que os recomiendo muy mucho visitar.  Hemos hablando de educación, de autoestima infantil, de conciliación laboral-familiar y de un montón de cosas más. ¿Te animas a seguir leyendo? 😉

1. Lo primero de todo, Pablo, es darte las gracias por aceptar la entrevista para Aprendiendo en Positivo. Es todo un placer tenerte en el blog. ¿Qué significa para ti ser padre?

Gracias a ti por la invitación, es todo un honor que hayas contado conmigo. Ser padre es una aventura, un reto, un viaje a ti mismo. Digo esto último porque siendo padre es cuando de verdad llegas a conocerte. Descubres virtudes que ignorabas y al mismo tiempo defectos que tenías ocultos pero que los llevabas arraigados desde siempre. Y este viaje hay que aprovecharlo para también mejorar como personas.

2. ¿Cómo llevas la conciliación laboral y familiar al día de hoy?

Como podrás imaginarte lo llevo fatal, como el 99% de los padres porque es imposible llevarlo bien. 16 semanas de baja de maternidad y 14 días de permiso de paternidad son a todas luces insuficientes. A las organizaciones de salud se les llena la boca que la lactancia materna es esencial y debe durar hasta mínimo los 6 meses pero, en cambio, la baja por maternidad sólo llega a los 4 meses. Además están los horarios infernales que tenemos en España. Comercios abiertos en festivo, centros comerciales abiertos hasta las 22:00, interminables horas de oficina… Lo que te digo, la conciliación familiar es poco menos que una utopía.


3. Está claro que los padres tienen muchas cosas que enseñar a los hijos. Pero, ¿qué has aprendido tú de los tuyos?

Como te he dicho en la primera pregunta, los hijos te hacen mostrarte tal  y como eres. Cuando hablas con ellos, cuanto tienes reacciones a alguna trastada, cuando te encuentras situaciones estresantes, etc. te das cuenta de los secuelas que tienes por una educación basada en el miedo, en los premios y en los castigos y en un falso respeto que en verdad es temor.

Mi mujer, Eva, y yo queremos criar y educar desde el respeto pero como casi todo el mundo llevamos una mochila emocional que nos viene dada de otra forma de educar. Gracias a nuestros hijos podemos curar esas heridas y, lo que es muy importante y muchas veces se olvida, perdonar a nuestros padres porque ellos no tuvieron otra opción y no son culpables de la época en la que vivimos. Además, la inocencia, la confianza, el no tener prejuicios y mostrar tal y como son, hacen de nuestros hijos unos grandes maestros para ser más auténticos.

4. Creciendo Sapiens, un proyecto que a mí me ha conquistado desde la primera vez que lo leí. ¿De dónde salió la idea?

Igual te sorprende, pero todo empezó gracias a la alimentación. Yo tuve ciertos problemas de salud y decidimos que necesitábamos un cambio de alimentación. Eliminamos alimentos “modernos” como los procesados, el exceso de azúcar y productos industriales. En resumen, retrocedimos unos cuantos años hasta la época en la que las enfermedades modernas como la diabetes, la obesidad e hipertensión no existían. El cambio fue tan positivo que quisimos incorporarlo a los hábitos de nuestros hijos, pero el cambio se presentó muy difícil.

Como retroceder unos años nos había mejorado tanto en cuanto a la alimentación, algo nos hizo click en la cabeza y pensamos que tal vez la solución para incorporar estos hábitos estaba observando cómo se educa a los niños en las sociedades primitivas. Leímos sobre antropología y poco a poco fuimos viendo la importancia de la autonomía y el respeto que tienen los niños de muchas tribus primitivas y estudiando estudiando llegamos a la teoría del apego de Bowlby, a Piaget y posteriormente a los reconocidos autores españoles como Carlos González, Rosa Jové, Nora Rodríguez, etc. Posteriormente fuimos conociendo a Maria Montessori, Peter Gray, Ken Robinson y un largo etcétera que nos han influenciado en nuestra visión de la educación.


Con todo ello estamos consiguiendo que nuestros hijos mejoren en todos los sentidos. Y claro, algo que nos ha ido tan bien, nos veíamos obligados a darlo a conocer y así nació Creciendo Sapiens, un blog en el que compartimos nuestras vivencias y nuestro aprendizaje continuo porque esto no acaba nunca. Con ello esperamos ayudar a otras familias a poder educar a sus hijos de una forma más respetuosa y natural, más alineada con lo que realmente es el ser humano.

5. ¿La crianza respetuosa es malcriar a los niños y no ponerles límites? ¿Cómo definirías el concepto?

Esa es siempre la cantinela que tenemos que escuchar continuamente los que hemos decidido criar de esta manera. Sin ir más lejos, a día de hoy tenemos miembro nuevo en la familia, Jaume, que sólo tiene 6 días y ya lo hemos oido un par de veces. La palabra clave en este tipo de crianza es el respeto pero tomándolo por dos vertientes diferentes pero que continuamente están convergiendo.

Por una parte el respeto a la evolución del cerebro del niño. No podemos esperar que un niño de 3 años se contenga y sea capaz por sí solo de controlar una rabieta, su cerebro no está preparado para ello. Tampoco podemos esperar que un niño de 2 piense en el futuro porque para él sólo existe el presente. El aprendizaje debe de adaptarse al estado de madurez que tiene el cerebro.

¿Que pueden aprender muchas cosas, incluso a leer desde muy pequeños? Claro, pero a costa de no saber lo que hacen y a destinar una parte del tiempo que se le roba al aprendizaje de las cosas para las que su cerebro sí está preparado. La otra acepción de respeto es la de tomar al niño por lo que es, un ser humano como tú y como yo. Por ello mismo se le debe de hablar con sumo respeto y argumentando todos los límites que debemos de poner, porque criar respetuosamente no es no poner límites ni decirles a todo que sí, es darles un campo amplio en el que puedan desarrollarse correctamente como personas.

Al final de todo es no convertirnos en un ser autoritario que por ser quienes somos se nos tiene que obedecer. Es mostrarnos como un guía, una persona con una autoridad basada en el ejemplo más que en las órdenes. Es mostrar el camino que nosotros hemos recorrido y facilitarles las herramientas para construir el suyo propio. Si queremos que en el futuro sean adultos respetuosos, debemos dar ejemplo para que aprendan a respetar.


5. Educar en valores: ¿algo necesario para el correcto desarrollo de los niños?

Por supuesto, antes valores como personas que todo lo demás. Mira, te voy a contar algo muy reciente. Tanto Sergi como Emma tienen una asignatura optativa que se llama Valores cívicos. Tanto el uno como el otro han sacado un 10 en esta asignatura que así, como un mero número no tiene importancia, pero los comentarios del profesor son muy positivos, sobre todo de Sergi.

Nos comenta que Sergi siempre habla con respeto y defiende con asertividad y confianza sus propios argumentos y que tiene una base con unos valores muy consolidados. Pues bien, ha sacado un 5 en matemáticas e incluso ha suspendido una asignatura, pero estamos muy contentos porque destaca como persona con unos buenos valores y para nosotros eso es mucho más importante.

El problema es a la hora de establecer los valores a enseñar porque entramos en un debate político e incluso religioso. Con buena voluntad, se puede llegar a un acuerdo sobre qué valores fomentar porque hay algunos que son universales como son el respeto, la empatía, la cooperación y la ayuda a los demás.

6. ¿Cuál sería tu actitud si alguno de tus hijos suspende alguna asignatura del colegio?

Como te acabo de comentar, Sergi ha suspendido una, tecnología. No queremos que este suspenso suponga una bajada de autoestima así que lo que le hacemos ver es que es una oportunidad de mejora. Suspender significa que tienes mucho que mejorar y que es todo un reto superarse. No es la primera vez que le pasa y siempre ha acabado superando con creces la asignatura que en un principio había suspendido.

7. “Esto es así porque aquí mando yo”. ¿Qué opinión tienes de esa frase que la gran mayoría hemos sufrido alguna vez?

Pues que para mi ya suena del pasado pero por desgracia está muy presente. Ya hemos comentado antes, no cuesta nada argumentar las cosas y tratar con respeto a tus hijos. Con ello aprenden mejor lo que les quieres enseñar directamente e indirectamente aprenden a dialogar y a ser más respetuosos con las opiniones de los demás.

8. ¿Qué opinas de la relación entre padres y centros educativos?

Pues que en general está bastante mal. La poca comunicación que existe muchas veces no es sincera, porque en la puerta del colegio se oyen barbaridades criticando a profesores pero poca gente es capaz de hablar cara a cara y con sinceridad y respeto con esos profesores. Tenemos que ver que todos estamos en el mismo bando y que tenemos un enemigo común: el bajo nivel educativo. Si los padres hacemos la guerra por nuestra parte y los profesores por la suya, al final nos enfrentamos entre nosotros y no ponemos toda nuestra energía en encontrar la solución. En definitiva se necesita más unión.

A nosotros lo que nos ha pasado es que hemos descubierto que muchos profesores son las primeras víctimas del sistema educativo. Ellos quisieran poder aplicar otras metodologías pero están sujetos por las directrices legales y del propio colegio. Y, paradójicamente, por los propios padres. Más veces de las que nos pensamos el principal freno para que en un colegio se prueben pedagogías alternativas viene de la actitud de los padres, que son reacios a los cambios y desconfían. Tal vez es tarea de blogs como el tuyo y el mío el informar a la gente de que hay otras maneras de educar tan válidas o más que la tradicional y que es muy positivo conocerlas y probarlas.

Y por desgracia también nos hemos encontrado profesores totalmente ineptos y sin vocación. Con estos normalmente no hay comunicación porque muchas veces son incapaces de dialogar

9. Hablamos ahora de uno de los últimos artículos de tu blog: “Regalos de Navidad: ¿hacen falta tantos?”. ¿Cómo pueden los padres evitar el consumismo infantil en estas vacaciones entre tanto anuncio de juguetes y las estanterías de los centro comerciales hasta los topes?

La respuesta es sencilla: apaga la tele y no vayas a centros comerciales.  Has inventado la rueda, me dirás, pero es la única solución. Y sí, es mucho más fácil de lo que nos imaginamos. Yo le diría a los padres: habla con tus hijos, cuéntales lo que te pasa y pregúntales a ellos. No preguntes cosas vagas y generales, sé concreto.

Comenta los sucesos del día, habla de sueños que tengas y que hablen de los suyos. Interésate por lo que les gusta sin juzgarlo ni criticarlo, simplemente escúchales con atención. Si haces todo esto, la tele estará apagada y no se darán ni cuenta. Es más, si está encendida, ellos mismos la apagarán porque les parecerá más interesante hablar contigo.

En cuanto a no ir a centros comerciales, ¡pues no hay opciones a donde ir mejores que esa! El campo, el parque, a casa de algún amigo, a caminar por caminar, a ver algún espectáculo, visitar museos… las opciones son infinitas y mucho mejores que ir a esos templos del consumismo.

Como digo en el artículo que nombras, limpia de ruido comercial la existencia de tus hijos y aflorarán sus verdaderos intereses que se pueden resumir en uno: tiempo con ellos. Y no digo que no les compres algún regalo, pero a ser posible que sean pocos y que fomenten la imaginación, la curiosidad y la creatividad.
Y por último y no menos importante, demos ejemplo. No podemos decirles que no a muchas cosas y después nosotros comprarnos todos los caprichos que se nos antojen.

10. Te lo tengo que preguntar, Pablo: ¿castigos sí o castigos no?

No, pero eso no significa que sus actos no tengan consecuencias. Para explicarme te pongo un ejemplo real. A Emma le encanta patinar y muy cerca de casa tenemos una zona peatonal ideal para practicar. Emma sabe que tiene unas tareas que hacer y que a las 7 o 7 y media de la tarde debemos de estar en casa. Si hace las tareas antes, más tiempo podrá patinar pero si no las hace, no habrá tiempo para ello.

Un día se empeñó en hacer los deberes en la mesa del salón de casa. Como te podrás imaginar, una niña de 6 años deja la zona en la que hace los deberes muy sucia por lo que no queríamos que lo hiciera en esa mesa. Ella se empeñó y nuestra primera reacción fue no dejarle ir a patinar pero pensamos otra alternativa.

Sacamos los patines y se los pusimos a la vista y le dijimos: cuando termines tus deberes tendrás que limpiar todo y como sabemos que lo vas hacer, te dejamos los patines cerca para que no pierdas tiempo buscándolos cuando termines.
Le dimos la vuelta y confiamos que lo iba a hacer. Sin necesidad de amenazas y sin promesas de premios hizo los deberes y dejó la mesa impoluta.

11. ¿Qué te gustaría que aprendieran tus hijos en el colegio y que no lo hacen?

Habilidades para la vida real: nutrición, educación vial, oratoria, administración de su propia economía, respeto por las costumbres de otros lugares o etnias. También me gustaría que se fomentara la creatividad dando más tiempo a las distintas artes y que hubieran momentos de debates sobre temas más o menos abstractos.

12. Mencionamos otro de tus post que para mí es uno de los mejores: “no temas que sea raro. Estimula su autoestima”. Muchos padres se sienten perdidos en este camino. ¿Qué pueden hacer para favorecer la autoestima de sus hijos?

Escucharlos, pero no como quien oye la radio mientras cocina, hay que escucharlos activamente y tomar en cuenta su opinión. Hacerles participar de las conversaciones más, diríamos, serias de casa y dar la justa importancia a lo que dicen.Otra simple acción del día a día es darles libertad para que elijan su ropa y respetando su decisión sin juzgar ni mucho menos burlarse.

También debemos hablar en positivo, siempre debemos confiar en que lo van a hacer como en el ejemplo del patinaje de Emma. Si tienes una expectativa positiva, ellos mismos creerán en sí mismos y se motivarán.

13. Y por último, Pablo. Me gustaría saber tu opinión acerca de un título que está recorriendo mucho por las redes sociales y los blogs: “Leer y sumar a los dos años”. Muchísimas gracias por haber estado en Aprendiendo en Positivo. Por mi parte, espero que sea la primera de muchas colaboraciones.

Yo no dudo de que un niño sea capaz de aprender a sumar y a leer con dos años. Hay métodos como el de Glenn Doman que tienen éxito en estas materias pero yo me pregunto por el precio que paga el niño por ello. Como hemos dicho antes, el cerebro de un niño pasa por diferentes etapas de maduración que facilitan un tipo de aprendizaje.

A los dos años un niño debe de ir aprendiendo conceptos, actitudes y aptitudes gracias al juego desestructurado y libre. La lectura ya vendrá posteriormente cuando su cerebro esté preparado para entender lo que está leyendo. Sin ir más lejos, en Finlandia los niños empiezan a leer a los 7 años y en muy poco tiempo superan en comprensión lectora a los que empezaron antes.


En cuanto a las sumas, en un artículo del blog cuento una anécdota familiar. Emma aprendió a sumar muy pronto y su juego favorito era que le propusiera sumas y ella me decía el resultado. Una vez se me ocurrió cambiar el orden de los sumandos y ella me respondió que esas no, que esas no se las sabía. 

¿Por qué? Porque las había aprendido de memoria sin saber el concepto de suma. A ojos de la maestra y de los abuelos, Emma sabía sumar pero realmente lo que tenía era una buenísima memoria. Ni que decir que a su tiempo entendió el concepto y hoy en día suma cualquier cantidad con facilidad.

Muchas gracias Mel por la entrevista y como dicen en Casablanca, espero que esto sea el principio de una bella amistad.

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