Cuando la libertad de expresión es condenada

No sé en qué mundo de ilusión vivía yo. Creía que vivía en un lugar donde se podía hablar, se podía decir lo que cada uno pensara sin ofender a los demás. Creía que vivía un mundo en el que se podía protestar si no estabas de acuerdo con algo. Creía que era un mundo con sentido del humor y que no condenaba las bromas. No podía estar más equivocada. Y no podía estar más equivocada porque precisamente es eso lo que están haciendo. ¿Dónde quedan entonces los derechos básicos de las personas? ¿Esos por los nuestros padre y abuelos lucharon con ganas? 

Ayer me fui a la cama enfadada, impotente, frustrada y decepcionada tras leer dos noticias. La primera decía que una estudiante se enfrentaba a dos años de cárcel por hacer una broma sobre Carrero Blanco en Twitter. La segunda trata de un grupo de profesores que van a ser juzgados el 14 de febrero por haber protestado contra los recortes educativos de Cospedal en Guadalajara en 2011. La policía pide para ellos cuatro años de cárcel por desobediencia y según ellos, distintas agresiones a la autoridad.


Como os podéis imaginar, hoy no voy a escribir una reflexión sobre desarrollo personal, inteligencia emocional, psicología positiva o emprendimiento. Hoy voy a escribir sobre cómo me siento. Sobre cómo me hace sentir vivir en un país que cree que un chiste es delito y que personas que protestan pro un derecho básico se merecen cuatro años de cárcel. ¿Y cómo me siento? Pues me siento como una mierda. Me siento como una mierda al ver cómo condenan algo tan necesario como la libertad de expresión en todos sus aspectos. 


Me siento como una mierda al ver que este país no se ha avanzado nada. Que eran todo apariencias y espejismos. Y me siento como una mierda al saber que hay personas con poder que lo utilizan para pisar a los demás y hacerles la vida imposible (como si no tuviéramos ya suficiente). Está claro que nos quieren callados, sumisos, sin voz ni voto. Está claro que lo único que les importa a los de arriba es que caminemos por sus estrechas líneas y que no nos desmarquemos. Y dejan claro que si lo hacemos (desmarcarnos), sufriremos todo el peso de la ley.

"No deberías avergonzarte de ser español" ¿Pero es que con las cosas que están pasando me queda otra alternativa? Familias que son desahuciadas con niños pequeños, ancianos que son echados de sus casas por no poder pagarla y cada vez más personas en la calle sin un hogar ni un plato de comida. Y obviamente, haber hecho un chiste de Carrero Blanco y haber protestado contra los recortes educativos en 2011 es más grave que lo que he dicho anteriormente. ¿Y hay quién dice que no debería sentir vergüenza? 

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