¿Nos educan para ser personas sumisas?

¡Hola de nuevo, gente positiva! Espero que estéis genial. En el post de hoy os planteo una pregunta: ¿nos educan para ser personas sumisas? Para dar con una respuesta creo que tenemos que centrarnos en dos partes: la sociedad y la educación. ¿Creéis que la educación enseña a los estudiantes a pensar, a razonar y a debatir? 
Desde el principio de los tiempos...
Empecemos a pensar. Recuerdo que cuando yo comencé a darme un poco cuenta de las cosas, allá por Educación Primaria, cuando quería hacer una pregunta que no estaba relacionada con una asignatura pero sí guardaba relación con el tema aunque no apareciera en los libros, muchos de mis profesores me decían: "señorita Elices, cállese y no pregunte más". Evidentemente, no me quedaba otra (era pequeña, y todavía no había adquirido "el mal genio" mío de ahora), que agachar la cabeza y no protestar. 

Mis padres y mi hermano al ver que era una niña que siempre tenía un montón de cuestiones, me las intentaban responder como buenamente podían. Pero en el colegio siempre ocurría la misma cantinela: "pero, señorita Elices, ¿no se cansa usted de preguntar y reflexionar?", y desgraciadamente, en algunas ocasiones me tuve que quedar sin recreo porque según los profesores "era demasiado criticona". ¡Criticona yo! Si únicamente quería aprender. Pero aprender más allá de lo que decían los libros de texto. Obviamente, eso estaba mal visto. Y como te descuidases un poco, te dejaban una semana copiando en los ratos libres. Eh, no os penséis que eso ocurrió hace miles de años, que no soy tan mayor. 

Empezando a despertar...

Cabe destacar que desde primero de primaria, hasta segundo de la ESO, fui a un centro educativo concertado y religioso. Ojo, no culpo a mis padres, por aquel entonces se creía que era la mejor educación que se podía recibir. Allá por segundo de la ESO,  todos los estudiantes teníamos que salir a la pizarra a leer una breve oración sacada de un cuaderno que tenían los profesores. Hubo un día en el que me tocó a mí. "Señorita Elices, salga a la pizarra a leer la oración del día". En esos años, que ya estaba despertando de mi letargo, tuve la capacidad y la valentía de decir que no. 

A tomar viento fresco. El profesor con muy mala cara, me lo repitió tres veces seguidas. Y a las tres veces le dije lo mismo: "No, señor". Obviamente, el docente por aquel entonces era una figura de poder y de autoridad, y me dijo que tenía que ir al despacho del director y que allí tomarían la decisión respecto a mi mala conducta. La decisión final fue expulsarme tres días del centro educativo. Tuve la suerte de que mis padres me apoyaron, me comprendieron y no solo me defendieron sino que me cambiaron de colegio al terminar el curso. 

¿Qué es lo que está pasando ahora? 
Pues llamadme aguafiestas, pero en muchos centros educativos se sigue llevando la "gran" y "adecuada" filosofía de: la letra con sangre entra. Siguen apagando a los estudiantes, siguen dejando de lado el pensamiento crítico, la creatividad. la imaginación. Muchos alumnos parecen "máquinas" (y perdonadme la expresión), que ni sienten ni padecen. Alumnos que memorizan para poder aprobar algún examen para seguir avanzando en sus etapas educativas. Muchos estudiantes, siguen bajando la cabeza, siguen asintiendo por miedo a que les suspendan, siguen callándose y siguen mirando hacia otro lado. 

En el año en el que estamos, los centros educativos deberían formar alumnos activos, que pudieran reflexionar, cuestionarse, analizar, investigar, equivocarse, experimentar y descubrir. Sin embargo, son muy pocos colegios los que llegan a aplicar tales cosas. Son pocos colegios los que sí dan importancia a los pensamientos y opiniones de los alumnos. A veces, a pesar de lo positiva y optimista que soy, tengo la sensación de que estamos caminando hacia detrás en vez de hacia delante. 

Entonces, ¿qué podemos hacer?

Los alumnos tienen todo el derecho a expresar lo que sienten y sus emociones. Eso sí, sin faltar el respeto a nadie, con tolerancia y con buena educación. Si sois padres, y veis que intentan manipular a vuestros hijos, que les impiden hablar, que les impiden comunicar algo, que les impiden preguntar, o que les obligan a opinar de otra manera sin poder hacer uso de su libertad de pensamiento, hablad con el director del centro y con el jefe de estudios. Si no se ha llegado a ningún acuerdo o las reuniones no tienen éxito, yo os diría que buscaseis otro centro educativo. Otro centro educativo en el que no traten a los alumnos como si no fueran nadie y como si no tuvieran una opinión de las cosas. 

Mientras tanto, si el centro educativo no abre las puertas hacia nuevos conocimientos y descubrimientos, podéis hacerlo vosotros en casa: mantener debates sobre noticias de actualidad, proponed investigaciones sobre un tema en concreto, visitad museos, librerías, bibliotecas, id al teatro. Proporcionad momentos de independencia, de autonomía, de que sean los niños o jóvenes los que busquen la información por ellos mismos, los que se equivoquen, los que lo vuelvan a intentar... Porque únicamente así, contaremos con unos futuros alumnos que luchen por las injusticias, que sean sensibles con el entorno y comprometidos con las causas. ¿No es hora de despertar de nuestro largo sueño? 

1 comentario

  1. Lo mejor esta en casa, incluso la educación en diferentes ramas de la ciencia. Si bien no me paso con las emociones reflexivas, lo vuestro me paso con los cuestionamientos de las cosas, no es malo cuestionar la historia, las matemáticas, la literatura puesto que no estuvimos ahí cuando cada cosa paso, yo creo que el callar la boca el alumno ante cualquier clase de pregunta diferente al tema en curso, es por miedo del maestro al no saber que y como responder, esto me dice que su preparación como profesor es de cierta forma deficiente. Aunque también admito que lo que propones de hacer en casa es una excelente opción, y de hecho debería de decir deber.
    Me ha gustado mucho vuestro post! Os mando un saludo y un fuerte abrazo!

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