Mamá, papá: quiero ser feliz no el mejor en todas las cosas

La semana pasada, una amiga que es maestra de sexto de primaria me contaba que los padres de un alumno, le habían pedido una reunión para hablar sobre las calificaciones de su hijo. Cabe destacar, que el estudiante no había bajado del ocho en todas las asignaturas.

Una vez los progenitores estuvieron en el centro educativo, nada más sentarse en la silla, le dijeron a mi amiga: "queremos que nuestro hijo sea el mejor. No nos conformamos con que saque ochos, tiene que obtener más nota. El año que viene va a estar en educación secundaria, y no podemos permitir que entre con un notable. ¿Lo entiende, no?"

La maestra no pudo evitar esconder su asombro que se iba transformando en enfado y contestó a los padres: "Pues no, la verdad no lo entiendo. Su hijo es un increíble compañero, ayuda a los demás, es generoso, amable, y se preocupa por todos. Todos los niños están encantados con él.

¿Por qué no dan también importancia a eso en vez de agobiarle con las calificaciones? Últimamente, lo he notado un poco cansado." Los padres se miraron el uno al otro y soltaron: "Pero es que eso no importa. No queremos que ayude a los demás, queremos que sea el mejor".

También hay que decir que mi amiga fue llamada tiempo después al despacho del director del colegio. Tras escuchar que los padres de un alumno se habían quejado por el trato recibido en la reunión, se decidió que no se le renovaría más el contrato por tal impertinencia, dejando bien claro, que en ese centro, había que hacer todo lo posible para que los alumnos fueran los mejores de los mejores.

Una vez más, nos encontramos con centros educativos que no se dan cuenta de que se están equivocando, y con padres que tratan a sus hijos como si fuesen máquinas en vez de personas. Y lo peor de todo, es que cuando un profesional, en este caso mi amiga, quiere expresar su opinión, quiere dar importancia a otras cosas buenas de los estudiantes, se le despide.

Hay familias, que se creen que los niños son trofeos que se pueden colgar en la pared, y que únicamente les importa lo que puedan pensar de ellos: "¿sabéis que nuestro hijo ha sacado la mejor nota en Matemáticas?", "¿sabéis que nuestro hijo ha obtenido un diez en ese examen que a los otros compañeros les resultó tan complicado?"

Y en el momento en el que el niño se empieza a sentir cansado, agobiado y estresado, se llevan las manos a la cabeza y dicen: "No, no. Tienes que esforzarte más. ¿Qué van a pensar de ti los demás alumnos?" "Un siete no es suficiente. Tienes que estudiar más". Dudo que sepan, que semejante presión puede causar a los niños enfermedades bastante graves.

No está mal ser el mejor en algo, claro que no. Todos los alumnos tienen su talento escondido que tiene ver la luz. Algunos serán increíbles en matemáticas, otros en educación física, otros en lengua castellana, a otros les encantará pintar y disfrutarán haciéndolo, a otros se les darán genial las negociaciones, el trabajo en equipo, contar con los compañeros, investigar,  y otros se apasionarán por los idiomas.

Pero, ser bueno en algo, no quiere decir que se pise a los demás. Ser el mejor en algo, no significa que todo sea una competición. Y eso, los padres a veces lo olvidan. Está genial, que a un niño le gusten mucho el inglés, pero lo que no está bien, es que se vea presionado por su familia para obtener las mejores calificaciones y convertirlo en una carrera.

De esa manera, puede que lo que antes hacía disfrutar al niño, se convierta en algo que aborrezca, en algo que odie. Lo que era antes algo divertido de aprender, algo interesante y emocionante, puede que ahora lo estudie por obligación o para cumplir las expectativas de sus padres. En parte, así es como los alumnos pierden la motivación y la ilusión.

Centros educativos que "educan" a los estudiantes para que sean los primerísimos en todo, sin importarles sus emociones, sus sentimientos, lo que pueden estar pensando, o las ideas que tienen. Y padres que inculcan a sus hijos que hay que ser los mejores en todo. Que da igual cómo se consiga. Que lo demás da igual. 

Luego, se sorprenden cuando los niños no muestran emoción ni alegría por nada. Les han sometido a tal presión y agobio que ni ellos son conscientes, y se preguntan: "¿pero qué le he hecho a mi hijo?". Ah, pues no lo sé, señores y señoras...

14 comentarios

  1. Ufff, cuantas verdades dices en esta entrada! es verdad que algunos padres parece que sólo se preocupan de que sus hijos sean los mejores en cuanto a calificaciones, les da igual si son buenas o malas personas, pero luego cuando con el paso del tiempo estos se muestran sin emociones ni alegrías, se sorprenden y seguramente es entonces cuando se preguntan si hicieron algo mal, pero ya muchas veces es tarde!

    Pero es culpa de esos padres y también de esos centros educativos, que buscan lo mismo, generar alumnos que consigan ser el mejor en pos de quién sea, intentando formar adultos sin sentimientos porque se supone que así se enfrentarán mejor al mundo adulto, pero cuan equivocados están y como de mal entendida tienen la vida!

    ResponderEliminar
  2. Me produce tristeza leer algo así y que existan personas con esas mentalidades. Por suerte yo no nací para ser la mejor y nunca me educaron así, me educaron para luchar por todo aquello que deseo conseguir sin limitaciones, me educaron para ser feliz y hacer mis sueños realidad.

    ResponderEliminar
  3. No está mal desear ser mejor en algo o que tus padres así lo quieran PERO, una cosa está clara, y es que hay otros aspectos a valorar que estoy segura que valorándolos conseguiremos que los más pequeños se motiven más y efectúen un plan de acción hacia los buenos resultados de una forma más amena.

    Siempre lo he dicho y es que, no solo hay que fijarse en las calificaciones pues, todos en algo tenemos mayor dificultad que otros compañeros y no por ello, somos inferiores eso es lo que todo padre debería ser consciente antes de exigir la perfección. Pues sabemos de sobra que la perfección no existe. Es inadmisible exigirla.

    Un abrazo Mel.

    ResponderEliminar
  4. Increíble historia. Pobre niño con esos padres tan exigentes. Es que no entienden que la perfección no existe. Que hay otros valores importantes en el ser humano. ¿Para qué quieren que sea el mejor?¿Para presumir ellos con sus amigos de que el hijo es un genio? Vamos que poco cerebro tienen ambos. Que traten ellos de ser mejores padres. Besos.

    ResponderEliminar
  5. Que triste historia, aunque ya en el colegio de mis hijos he visto casos similares de padres obsesionados por que su hijo destaque en todas las materias, no es bueno poner tanta presión en un niño, los estudios son importante pero todo tiene su momento y su manera, me da pena la decisión que tomaron con la profesora.

    ResponderEliminar
  6. u.u que horror, a mi también mis padres mucho tiempo me exigieron buenas calificaciones y sentía mucha presión. Ahora que tengo a mi pequeño yo no quiero ser así :( se que lo importante es que crezca y desarrolle bien las habilidades en las que es mejor, pero sin presión

    ResponderEliminar
  7. Gran reflexión, pareciera que lo que cuentas de tu amiga es invento, pero no, es la triste realidad del sistema y triste realidad con algunos padres, lo mismo me pregunto, ¿Como es posible que los padres hagan esto? ¿Acaso no se dan cuenta?
    Pero efectivamente no se dan cuenta del daño que estan causando, donde tanto padres como el sistema educativo impone, obliga..¿donde quedan los sentimientos, las emociones de los niños acaso ellos no importan?
    Que tristeza me da y sobre todo impotencia, pero sabes, yo desde mi rincon, desde mi familia, estamos tratando de cambiar esa mentalidad, sobre todo con nuestro ejemplo, porque no podemos cambiar la mentalidad de todo el mundo, pero nosotros ya estamos haciendo algo y queremos dejar el mundo un poco mejor de como lo encontramos.
    Un beso grande!

    ResponderEliminar
  8. Yo no tengo paciencia para estas cosas y que pena por tu amiga. Recuerdo como miembro compañeros del colegio vivían en competencias, querían una nota tope pero en emociones no tenían ni un 1. Duele que en muchos colegios esta sea la cuerda realidad.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  9. Jo, qué penita de historia. Yo he tenido la suerte de que mis padres no eran exigentes, pero he tenido muchos compañeros que lo pasaban mal porque sus padres eran así y da pena que tu infancia la pases queriendo agradar a tus padres. Yo sí algún día tengo hijos, espero no ser así! Besos

    ResponderEliminar
  10. Me he quedado aluciflipada con esta historia ya que me parce increíble que haya gente así aún. Yo intento incentivar a mi hijo para que lo haga lo mejor que pueda, el otro día quedó en una carrera, su primera carrera, el penúltimo y su padre y mi familia política haciendo chascarrillos que no me sentaron nada bien. ¿Sabes que le dije yo? Me dice he ganado mamá, y yo no cariño pero para mí has sido el mejor. Enhorabuena! Se lo pasó genial y está deseando volver a correr.. muchos de esos tiburones que hay por la sociedad los hacemos nosotros, sus padres. Yo no quiero eso. Muaks

    ResponderEliminar
  11. Cada vez que entro en tu blog la verdad que me desconciertas. Me acuerdo cuando yo estaba en en esa época, se notaba mucho el pasotismo de los padres y quienes sacaban buenas notas no les notabas estresados más que por las extraescolares, no por ser el mejor de la clase. Menudos valores de mis narices ese colegio por echar a la maestra por decir lo que tenía que decir...Bss.

    ResponderEliminar
  12. Hola Mel, me oarecio historia de Novela pero la desgracia es que es real, no todo es bueno ni malo elnproblema es el enfoque la comunicación sin duda los padres tienen sus prioridades que afectan a sus hijos y la maestra igual pudo haber hecho notal su orguñlo por el pequeño por tener valores que es la contraparte de los padres, es una pena que la maestra haya sido despedida, pero sin duda todoa de hecho yo aprendo de esta historia, observar como.padres las habilidades y apoyar sus talentos. Aunque sabemos que facilitar la vida al ser humano se vuelve contraproducente, se escucha extraño pero es una realidad en nuestros días y lo fue con nuestros ancestros.

    ResponderEliminar
  13. Hola Mel, me oarecio historia de Novela pero la desgracia es que es real, no todo es bueno ni malo elnproblema es el enfoque la comunicación sin duda los padres tienen sus prioridades que afectan a sus hijos y la maestra igual pudo haber hecho notal su orguñlo por el pequeño por tener valores que es la contraparte de los padres, es una pena que la maestra haya sido despedida, pero sin duda todoa de hecho yo aprendo de esta historia, observar como.padres las habilidades y apoyar sus talentos. Aunque sabemos que facilitar la vida al ser humano se vuelve contraproducente, se escucha extraño pero es una realidad en nuestros días y lo fue con nuestros ancestros.

    ResponderEliminar
  14. Totalmente de acuerdo la verdad es que esta sociedad es tan competitiva, y eso genera un estrés y el hecho de que se exija ser mejores cuando la idea vital es hacer lo que realmente amas y ser feliz. Yo lo prefiero mil veces.

    ResponderEliminar