No siempre se puede estar feliz, alegre y motivado

¡Hola, gente positiva! ¿Cómo estáis hoy? ¿Tenéis ganas de que llegue el fin de semana? En el post de hoy se me ha ocurrido reflexionar sobre la motivación, la alegría y la energía. Por internet y las redes sociales veo muchas guías y artículos del tipo: “10 formas de estar súper motivado”o “5 formas de rendir mejor en tu trabajo” o “6 maneras de ver el lado positivo de las cosas”.

Y eso está genial. Está bien que tengamos material y recursos para saber cómo automotivarnos y ser más productivos en el día a día. Pero, tengo la sensación de que en ningún momento podemos estar tristes, cansados  o desmotivados. Parece ser que siempre tenemos que tener en la cara una sonrisa y tener una actitud fuerte y positiva. Dejadme que os diga una cosa: en bastantes ocasiones, flaqueo.


Pese a que me considero una persona bastante motivada y alegre, hay veces que no tengo fuerzas. Que necesito relajarme, necesito desconectar y desactivar un poco del día a día. “Hay que estar siempre al cien por cien” he escuchado decir por ahí. Pues por favor, ¡explicadme cómo lo hacéis vosotros porque yo, a veces, soy incapaz! ¿Y sabéis algo? Que creo que no pasa nada. Sí, no pasa nada.


No pasa nada por llorar, por querer mandarlo todo al carajo algunas veces, por no tener ganas de levantarnos un día, por no estar siempre felices y por no sonreír a todo el mundo. Parece que no hay pie a la tristeza, a la desesperación ni al pesimismo. Y si algunas veces nos sentimos así, no es que seamos unos débiles o unos flojeras de la leche. Es que somos humanos. Y cómo humanos, podemos caernos.


Quizás, desde pequeños nos hayan enseñado a evitar las emociones negativas. A no decir lo que pensamos, a no expresamos y a no contar cómo nos sentimos. Quizás, nos hayan dicho que nuestras emociones no son importantes. Y quizás nos hayan gritado alguna vez “¡pero es que no puedes estar triste!”. En realidad, sí que podemos estarlo. Y estamos en todo nuestro derecho, además. Nadie es quién pare decirnos cómo sentirnos.

Démonos la oportunidad de mostrarnos al mundo tal y cómo somos. No tenemos que ser perfectos (y yo huyo de eso) sino auténticos y naturales. No estar siempre al cien por cien no es nada malo ni un delito. Es algo normal y corriente. Y quién nos impida conectar con nuestras verdaderas emociones y sentimientos, no merece que estemos a su lado. Os lo digo de corazón. 

1 comentario

  1. Qué razón tienes. No podemos estar siempre al 100% muchas veces creo que enojarse o llorar son una terapia. Buena reflexión Mel. Un fuerte abrazo

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